jueves, 16 de agosto de 2012

Biomecánica durante el lanzamiento del pitcher


            Primero que nada, antes de hablar de la biomecánica en el lanzador de béisbol es necesario explicar que es la biomecánica en sí y cuáles son sus implicancias en la medicina. La biomecánica es una disciplina científica  que estudia modelos, fenómenos y leyes relevantes al movimiento de los seres vivos. Su objetivo es el estudio de las estructuras mecánicas utilizando a la ingeniería, anatomía, fisiología, entre  otras disciplinas para estudiar el comportamiento, principalmente del cuerpo humano. Una de las subdisciplinas es la biomecánica deportiva que analiza la práctica deportiva para mejorar el rendimiento, reducir la incidencia de lesiones, desarrollar técnicas de entrenamiento y diseñar un mejor equipamiento deportivo. Algunos métodos son el análisis del movimiento en 2D o 3D mediante la captación de imágenes mediante cámaras de video para luego ingresarlo a un software, estudios electromiográficos (EMG) que cuantifican la actividad muscular, acelerómetro que detectan el movimiento o giro, etc.

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            El movimiento de lanzamiento y sus características biomecánicas se dividen en 6 fases:
1) Toma de impulso (wind-up)
2) Preparación precoz (early-cocking o stride)
3) Preparación tardía (late-cocking o arm cocking)
4) Aceleración
5) Desaceleración
6) Movimiento complementario (follow-through)


Análisis de cada fase y Patrón de Reclutamiento Motor de la Musculatura del Hombro mediante Estudio Electromiográfico (EMG).
Wind-up: actúa como fase preparatoria. Incluye la rotación del cuerpo y termina cuando la pelota sale de la mano no dominante. Como es una fase preparatoria no hay mayor actividad de la musculatura estabilizadora ni de movimiento de cintura escapular.
Early-cocking: la pelota sale de la mano enguantada y el hombro dominante comienza a realizar movimientos de elevación y rotación externa. Estos movimientos son posibles dada la muy alta actividad de los músculos supraespinoso (principal estabilizador del hombro) y trapecio superior, y alta actividad de los músculos deltoides y serrato anterior, los cuales asisten en la estabilización y le dan la correcta posición a la escápula para minimizar el síndrome de pellizcamiento del supraespinoso. Al mismo tiempo, el cuerpo comienza a desplazarse hacia adelante, con lo que se genera un momento de fuerza. Esta fase finaliza cuando el pie delantero toca el suelo.

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Late-cocking: a medida que el cuerpo se mueve rápidamente hacia adelante, el hombro dominante hace una rotación externa con elevación máxima, que es donde termina esta fase. Durante esta fase, se genera una energía cinética o potencial en las extremidades inferiores y tronco, la cual se transfiere a las extremidades superiores. Esta energía es producida por la rápida rotación de la pelvis (peak de 600º/seg  de velocidad angular) seguida de la rotación de la cintura escapular (peak de 1.200º/seg de velocidad angular) que ocurre luego del contacto del pie. Para soportar esta gran energía potencial se necesita una alta actividad, principalmente de la musculatura estabilizadora anterior (serrato anterior, subescapular y pectoral mayor) para mantener el movimiento del hombro  junto con la rápida rotación del tronco. En este intervalo de movilidad extrema, en el hombro aparecen significativas fuerza de torsión las cuales pueden generar dolor que habitualmente se localiza en la cara anterior de este. Estas molestias son producto de una inestabilidad  anterior o por una lesión de un complejo muscular llamado manguito rotador. Además se ha reportado una gran actividad del músculo tríceps braquial ya que en esta fase se alcanza el mayor peak de torque extensor de codo.
Se ha demostrado que al comparar a  pitchers profesionales v/s amateurs, los primeros tienen una activación 2 veces mayor del músculo subescapular, el cual es uno de los principales músculos que impiden la luxación anterior del hombro. En contraste, los amateurs tienen una activación de 50% más en los músculos pectoral mayor, supraespinoso, serrato anterior y bíceps braquial. Esto quiere decir que los pitchers profesionales tienen una mejor eficiencia en el lanzamiento ya que requieren una menor actividad muscular en comparación con los amateurs.
Al comparar a lanzadores sanos v/s pitcher con inestabilidad anterior crónica producto de un daño articular (lesión del labrum glenoideo) se ha observado en los segundos, una menor actividad de músculos estabilizadores de escápula como pectoral mayor, serrato anterior y subescapular  lo cual aumenta el stress de la cápsula articular anterior por un incremento en la rotación externa del húmero. Junto con esto se genera una disminución del espacio subacromial y con ello aumentan los riesgos de pellizcamiento o lesión de manguito rotador.
Acceleration: comienza con el momento de mayor rotación externa del hombro y finaliza con la liberación de la bola. En esta fase se alcanza la mayor velocidad angular de hombro, 6.500º/seg en tan sólo 30-50 milisegundos. Para lograr estabilizar la cabeza humeral y posicionar a la escápula de forma óptima en este rápido movimiento, es que la musculatura rotadora interna glenohumeral (subescapular, pectoral mayor y latísimo del dorso) alcanzan su mayor activación. Así mismo, la actividad electromiográfica del tríceps también alcanza su mayor actividad (actuando como una especie de látigo) y  gracias a la energía cinética transferida desde extremidades inferiores y tronco  se logra una velocidad angular peak de extensión de codo de 2.300º/seg. Debido a estos hallazgos, es de suma importancia el acondicionamiento de las extremidades inferiores, ya que su fatiga durante el lanzamiento puede incrementar la sobrecarga en las extremidades superiores, y con ello provocar lesiones en el manguito rotador, labrum glenoideo, capsula articular y ligamentos.
Al igual que en la fase de late cocking, en esta fase los jugadores sanos y profesionales  v/s lesionados y amateurs presentan las mismas diferencias de activación muscular.

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Deceleration: comienza en el momento de la liberación de la bola y termina con la máxima rotación de hombro. El propósito de esta fase es proveer seguridad al hombro disipando el exceso de energía cinética que no fue transferido a la bola y con ello disminuir la posibilidad de lesión de hombro. Esta fase toma el 30% del tiempo de disipación de exceso de energía pero es aquí donde se absorbe  la mayor cantidad de este. Aquí la musculatura que toma más relevancia es la musculatura posterior de hombro (infraespinoso, redondo mayor y menor, deltoides posterior y latísimo del dorso) la cual se contrae de forma excéntrica tanto para desacelerar el movimiento de adducción y  rotación interna como resistir las grandes fuerzas de distracción y subluxación anterior de hombro.  Además, el bíceps braquial alcanza su máxima actividad en esta fase, que junto al resto de los flexores de codo, y mediante una contracción excéntrica ayudan a desacelerar los 2.300º/seg de  aceleración en la extensión de codo. Su debilidad  puede generar pellizcamiento en la fosa olecraneana y desprendimientos óseos articulares.
En esta fase se aprecia una mayor actividad de la porción larga del bíceps braquial en deportistas amateurs v/s profesionales lo que provoca una menor eficiencia en el patrón de lanzamiento como ya ha sido mencionado. Debido a esta mayor actividad, se pueden provocar lesiones del labrum superior de la cavidad glenoidea del hombro.
Follow- through: este movimiento comprende el 70% del tiempo restante del gasto de exceso de energía cinética pero no tiene gran implicancia en la cantidad de este ya que la activación de la musculatura de la cintura escapular para disipar el resto de energía cinética es leve a moderado.

Publicado y desarrollado por Roberto Larrain, Kinesiólogo y Magíster en Medicina Deportiva.

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